EL CAIRO.- El presidente egipcio, Hosni Mubarak, anunció ayer en un discurso transmitido por televisión que finalizará su mandato en septiembre, cuando se realicen elecciones, y que no aspirará a una nueva reelección.

En las palabras dirigidas a la nación, de 80 millones de habitantes, Mubarak dijo que garantizará un traspaso pacífico del poder y que hasta el fin de su período allanará el camino para unas elecciones libres con modificaciones en la Constitución. "Digo con toda honestidad e independientemente de la situación actual que yo no tenía la intención de nominarme para un nuevo período presidencial", sostuvo el octogenario presidente.

El mandatario egipcio destacó que pidió a su vicepresidente, Omar Suleimán, que inicie el diálogo con todas las fuerzas políticas. "Los acontecimientos de estos días demandan que elijamos entre la estabilidad y el caos. He vivido en este país, defendí este país y quiero morir en esta tierra. La historia me juzgará", añadió.

Mientras Mubarak emitía su discurso, decenas de miles de personas reunidas en la plaza Tahrir de El Cairo, continuaron reclamando la renuncia del mandatario.

Rechazo generalizado

Unas dos millones de personas se habían manifestado en la capital egipcia contra Mubarak, que lleva 30 años en el poder. La protesta también se realizó en otras ciudades del país africano. El Premio Nobel de la Paz, Mohamed ElBaradei, uno de los líderes de la oposición, señaló tras escuchar el discurso de Mubarak que el pueblo quiere que renuncie. "Pero, como siempre, no escucha a su pueblo", señaló.

A su vez, el jefe de la Liga Árabe, el egipcio Amre Mussa, apuntó que no descarta postularse para la presidencia, en declaraciones a la cadena CNN, instantes después del discurso del mandatario. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, habló por teléfono con Mubarak y le requirió una profunda transición. (ver "La transición...")

El movimiento juvenil egipcio "6 de abril", convocante de la manifestación, rechazó cualquier compromiso político con el presidente.

Poco después del discurso, se registraron enfrentamientos en el centro de Alejandría, la segunda ciudad más grande de Egipto.

Un comité de fuerzas opositoras afirmó que rechazaba cualquier negociación mientras Mubarak siga en el poder. La oposición reúne a fuerzas políticas con ideologías dispares, desde la oposición laica a la islamita, pasando por una nebulosa de cibernautas que desencadenaron el movimiento. (Reuters-DPA-Especial)